con la tibieza de tu cuerpo

que conozco de memoria

buscando mi rebeldía

y un siempre listo a tu pedido

la aventura de empezar el nuevo día

parece no tan peligrosa

robándole otro beso

a la modorra del sueño

que entre las sábanas retiene tus formas

un beso aunque sea un chiquito

o un abrazo inconsciente

o una promesa

de eternidad apenas murmurada -por favor no te vayas-

ese instante fugaz

en el que cambias de posición

de ilusión o pesadilla

de sombra desnuda que no quiere amanecer

al menos no por ahora

es demasiado temprano para el mundo

aunque su locura comienza a tensar las cuerdas

de otro largo día de sudores y quejas

de rutinas aplastadas por egoísmos

y deudas que siempre amenazan

como verdugos

pero estás ahí

perfecta

incorregible

provocadora

estás ahí y llego tarde

pero no importa