Incontinencia de esta vocación tan mal paga

Pensamientos absurdamente concéntricos

sobre la parca y deidades semejantes.

La torpe escapatoria autodidacta

para aprehender los dolores de la vida misma.

El sueño que se hipoteca a plazos,

esas rudimentarias sombras

que habitan las plazas por las noches,

erráticas siluetas que dibujan las nubes tormentosas,

la esporádica necesidad incontrolable

de explotar en fractales o carcajadas,

los murmullos que se oyen

sólo los días de niebla,

esos ruidos huecos

que dibuja el silencio sobre los rostros,

el tono grave de las palabras nunca dichas,

la soledad de la duda que carcome los huesos

pero extingue las heridas,

la hipótesis improbable de comprender a tiempo

las ruinas de los jardines de la memoria,

la falta de referencias cardinales

y la angustia fatal

de hacerse hombre a merced del niño perdido.

La impotencia de la pluma desatendida.

Los poemas que devora el olvido.