Creo que es el momento oportuno
para hablar decididamente sobre el pasado,
ese fantasma olvidado
esa idea borrosa de lo que hemos sido
o de lo que nos creemos enteramente responsables,
esa piedra en el zapato
esa hipótesis testarudamente errónea
esa fotografía estéril
de recuerdos vacíos y oxidados,
ese llegar a puerto
pero relativamente a la inversa,
esa idea absurda
de haber perdido lo que no era posesivo,
la nostalgia de no ser tan jóven
la regresión al amparo de la infancia
el aprendizaje obligado por las circunstancias
a fuerza de tropiezos o caídas
motivados por empujones poco naturales.


Creo que es el momento oportuno
para hablar decididamente sobre el pasado,
para enterrar al muerto bienmuerto
con sus correspondientes pompas y honores,
para que el tiempo o el destino
(llámelos por su nombre de pila)
una vez por todas como es debido
hagan su trabajo prolijo
permitiendo que el viento se lleve
lo que es liviano,
y erigir palacios sobre las ruinas
mirando serenos hacia adelante
como dios manda
y la prudencia sugiere.