Sodoma mató
a una malabarista y a un poeta
¿cúantas víctimas necesitan
para incendiar este lugar?
El odio que sudan sus paredes
contaminan la respiración
y aunque exijo un esfuerzo (quizás sobrehumano)
ya no siento el perfume de su única flor
porque las malas hierbas
con su labor constante y hueca
asfixiaron su razón de ser.
Qué lejos estamos del Edén.
Cierta prostitución pudre el verso,
ya que debo permanecer aquí
sólo por dinero.
Entonces...
¿quién en verdad
ha vencido en esta batalla?
¿Seré Abel o seré Caín?
Entre traiciones y zombies
se deja morir la vida.
Sodoma, tierra perdida,
purgatorio sin redención.
