Sodoma mató a una malabarista y a un poeta ¿cúantas víctimas necesitan para incendiar este lugar?
El odio que sudan sus paredes contaminan la respiración y aunque exijo un esfuerzo (quizás sobrehumano) ya no siento el perfume de su única flor porque las malas hierbas con su labor constante y hueca asfixiaron su razón de ser.
Qué lejos estamos del Edén. Cierta prostitución pudre el verso, ya que debo permanecer aquí sólo por dinero.
Entonces... ¿quién en verdad ha vencido en esta batalla? ¿Seré Abel o seré Caín?
Entre traiciones y zombies se deja morir la vida. Sodoma, tierra perdida, purgatorio sin redención.
Nuevas palabras para las mismas ideas o precisamente lo viceversa ya que nada es nuevo bajo el sol salvo la forma de mirar tan distinta a veces que asusta a los fantasmas de la seguridad porque nada cambia y todo es cambio como círculos viciosos sin rima pero con ganas de seguir el camino de las palabras hacia ningún lugar y vaciar la cabeza de torpes rutinas al ejercitar el músculo de pensar y unir esto con aquello para dejarlo volar que es inscribir en la memoria los recuerdos más precisos borrando con el codo (o la tecla suprimir) las piezas que no encajan en el rompecabezas de vivir. Sumo letras al infinito ahora pueden respirar.
cuánto dura la eternidad
si tu religión es el presente
virtud o defecto
no hay respuesta
tan sólo una forma de jugar
las cartas que el destino esconde
en la oscuridad
de la distancia o el silencio
de las lágrimas sin remedio
de las nubes de la verdad;
las cenizas
sólo excusas
para volver a empezar
cada mañana
cada día
sin mirar atrás.
No me parece oportuno
que comencemos discutiendo.
Lo que es tuyo, es tuyo
y por las dudas
lo que es mío también es tuyo.
Quiero decir
la sonrisa al comenzar el día
enroscado en el sueño del que ama
el apuro por regresar al mundo
que dejamos en la almohada
la paciencia que requiere
la energía en estado puro
estas ganas de besarte hasta la asfixia
(o quizás un poquito menos)
No me parece oportuno
esperar a que crezcan tus enojos
para ver nuevamente que el amor
tan calmo se refleja
en el océano profundo de tus ojos.
No me parece oportuno
que te recuerde por antojo
que en la rutina estresante de los días
te amo y te amo más todavía.